El sector de UX en España está moribundo

Lo que les voy a contar a continuación es una opinión personal, y como tal debe ser tomada. No lo vean como una postura apocalíptica del tema, simplemente intento ser objetivo con lo que percibo que está ocurriendo en nuestra profesión.

Ayer tuve la gran suerte de compartir mesa con el gran Luis Villa. Durante el almuerzo comentaba, con cierta nostalgia:

"El sector de experiencia de usuario en España no tiene discurso".

Esa frase tan simple, y con tanto contenido detrás, hizo que despertara del letargo un pensamiento con el que llevo años conviviendo.

En el principio…

Cuando comencé en este mundillo observaba, entre los compañeros del sector, una gran inquietud sobre los temas de diseño centrado en el usuario (llámenlo como quieran; diseño de interacción, experiencia de usuario… ya saben de lo que les hablo). Era relativamente fácil encontrar en español contenidos, reflexiones y experiencias de calidad de unos pocos que se aventuraban en eso de la usabilidad. Las alertas de Nielsen se tomaban como dogma y "No me hagas pensar" de Krug era la puerta de entrada (cómoda) para muchos. Por citar a algunos brevemente: los artículos de Ainda.info y Think Tank (Eduardo Manchón y César Martín), Terremoto.net (Javier Cañada), Nitroglicerine (Nacho Puell), Alzado.org (Luis Villa, Eduardo Manchón y César Martín), Grancomo (Luis Villa), Torres Burriel, o iniciativas como Cadius (Nacho Puell y Javier Cañada), entre otros muchos que me dejo atrás.

Tenía la impresión que la filosofía de Internet funcionaba mejor que nunca en nuestro gremio: aprendías, compartías, te ilusionabas, veías las cosas chulas que lograban los demás, en una época en la que nadie tenía realmente claro qué estaba haciendo. Lo que se comentaba tenía un aire fresco, intuitivo y creativo.

En la actualidad

Puede que me esté haciendo mayor, pero me preocuparía empezar en esta profesión en los tiempos que corren. Probablemente, el sector UX ha crecido, pero también ha sacrificado mucho por el camino (tal vez, haya sido el cambio de ingenio por rentabilidad).

A lo mejor soy algo pesimista, pero, a los que comienzan (que, recordemos, siguen sin tener una formación reglada en condiciones) sólo les queda tener la suerte de entrar a trabajar en una empresa en la que puedan encontrar un buen profesional del que aprender (lo que en psicología de la educación se denomina "andamiaje").

A menudo nos quejamos de que ni los clientes, ni los compañeros de otros departamentos (marketing, diseño gráfico, programación, etc.) entienden nuestro trabajo ni su importancia, ¿no será que tampoco estamos haciendo nada para que se entienda? Y no me refiero a que en tu empresa comiences una labor pedagógica (lo que ya es todo un logro), me refiero a acciones conjuntas y representativas del sector.

¿Qué observo?

  • Falta de iniciativas y las pocas interesantes, son puntuales y están desligadas.
  • No hay sensación de gremio.
  • La mayoría habla sin decir nada nuevo. No se equivoquen, no es que ya me sepa la lección y ahora me aburra, es que el contenido realmente interesante y que pueda aportar valor a los demás está en cotas mínimas (parecería que algunos se ven obligados a publicar cualquier cosa para no perder visitas).
  • Gente repitiendo los mismos temas. Que algo esté de moda no significa que sea interesante (¿será que si no hablas de ello no estás "in").
  • No hay actitud crítica. La continuidad no es buena, muchas veces hay que parar y replantearse por qué se hacen las cosas de una determinada manera.
  • No hay labor divulgativa. Los que siguen teniendo algo interesante que contar, lo hacen, pero en otros entornos (generalmente aislados y reducidos) que les son más interesantes y provechosos.
  • Falta de interés, pérdida de la capacidad de sorpresa (¿acaso el sector ha madurado tanto que ya estamos de vuelta de todo?).
  • Estructuras obsoletas.

Cadius. Un ejemplo cercano y en decadencia.

Cadius. Por volumen y calidad, ha sido (y, problemente, sigue siendo) un referente de estos temas en el mundo hispanohablante. Durante casi cinco años he estado al frente de Cadius en Las Palmas de Gran Canaria por lo que puedo contar de primera mano mi experiencia.

A nadie se le escapa que en este tiempo ha empezado un lento, pero inexorable, declive. Salvo acciones aisladas y muy puntuales, la falta de actividad es la tónica general. Ha habido un salto generacional y todo sigue igual, pero diferente. Tenemos las mismas y obsoletas estructuras y hacemos lo mismo, pero no obtenemos los mismos resultados. ¿Nadie se ha planteado que una lista de correo puede que funcionara en 2001, pero que ahora es muy cuestionable?

Esto se sabe, pude comprobarlo con los compañeros de Cadius Madrid, pero es difícil tomar una decisión. Mientras, seguimos perdiendo interés y objetivos.

Nos queda mucho por hacer, ¿estás dispuesto a hacerlo?

Si este artículo logra despertar conciencias, objetivo conseguido. Si no, como es más probable, el próximo lunes continuaremos con nuestros trabajos como si nada hubiese ocurrido.